El sueño de Arbolejo.

Arbolejo quería ser famoso, chulo y divertido. Pensando que podría ser famoso, iba andando sin mirar por dónde pisaba, así que se cayó por un precipicio, pero su mochila se transformó en paracaídas, y cuando llegó al suelo vio muchos árboles con limones.

Los pequeños limones dijeron: ¡Un rey!, ¡un rey! Y fue feliz y famoso en el reino de los limones.
Pero un día vino un dragón de limones negros, tiró dos limones negros a su castillo y lo destruyó.
Al día siguiente, mientras el dragón estaba dormido, volvieron a construir un castillo de  limones, y Arbolejo dijo: ¡Perfecto! Un castillo de oro de limón.
Más tarde, cuando vino el dragón de nuevo, le tiraron una red muy grande, que volaba y el dragón se dijo: ¡A correr o a volar!
Pero la red lo atrapó. Él dijo: ¡Nunca me venceréis! Entonces Arbolejo cogió
una cosa para que apareciera un arco-iris en su cerebro, con lo que el dragón se volvió  bueno.
Y así se termina.
Gracias por leer este cuento.
Autor: MIGUEL GUILLAMÓN.

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